Grupo TPI

Grupo para la Transformación Política de Izquierda

Miseria, exclusión social y emergencia habitacional: perfume al filo del dolor, así, invisible.

Posted by grupotpi en 16/12/2010

La crisis desatada con la toma del Parque Indoamericano es el resultado del sistemático abandono del Estado en materia de política de vivienda. La gestión de Macri subejecutó el presupuesto asignado por Ley a las políticas de vivienda durante toda su gestión.

Peor aún, en el caso del IVC (Instituto de Vivienda de la Ciudad), a partir de 2008 la ejecución cae incluso en términos nominales, es decir, directamente se gasta cada vez menos dinero. Como corolario del cinismo político, la administración macrista presenta un proyecto de presupuesto 2011 para el IVC que representa un 83% de lo que se ejecutó entre 2007 y el 3er trimestre de 2010. Es decir, promete ejecutar en un solo año lo que ejecutó en tres.

Ejecución del gasto del IVC

IVC
2007 288.871.452
2008 322.436.403
2009 238.575.459
2010 (3T) 77.366.167
2011 (Proyecto) 814.608.165

 

Cualitativamente, el principal instrumento de política de vivienda del macrismo fue el desalojo del espacio público, cuyo caso paradigmático fue la creación de la patota institucional UCEP. Como contracara, el gobierno de la ciudad fomenta los negocios inmobiliarios y los negociados con las empresas constructoras, grandes ganadores de la política de obras públicas de la ciudad: en una ciudad que atravesó un fuerte boom inmobiliario, en materia de vivienda social prácticamente no se avanzó, mientras que el déficit habitacional creció exponencialmente, vis a vis el incremento de los precios inmobiliarios y la falta de acceso al crédito hipotecario, problemática que atraviesa no sólo a los sectores de más bajos recursos, sino también a los sectores de ingresos medios.

Como reacción al estallido de la crisis, el gobierno de Macri construyó desde el primer momento un discurso xenófobo y conspirativo, que apuntó a deslindar sus propias responsabilidades y a instalar la criminalización de la protesta social. Lo hizo apelando al odio de clase, que se manifiesta en el racismo, la xenofobia y la asociación de la pobreza a la criminalidad. La pretensión de asociar a las tomas con el narcotráfico puso en clara evidencia la estrategia de criminalización seguida por la derecha macrista como forma sistemática de abordar los problemas que resultan de la marginalidad social a que este sistema expone a una parte considerable de la clase trabajadora. Porque seamos claros: la exclusión social, la marginalidad, es un padecimiento que aqueja de forma exclusiva a los trabajadores como clase; ¿o alguien conoce a algún capitalista o terrateniente excluido o marginal? En consecuencia, abordar la irrupción de los problemas materiales que aquejan a esa fracción de los trabajadores desde el paradigma de ciudadanía mal podría llevar a encontrar una explicación sobre las causas de esta crisis que trascienda de la mera identificación de la misma en los comportamientos individuales, sobre todo de los inmigrantes de “baja calidad”, como ha dado en calificar el macrismo por estos días a los  inmigrantes provenientes de países limítrofes y Perú, los hermanos uruguayos, chilenos, paraguayos, bolivianos y peruanos.

El macrismo pretende, entonces, instalar la idea de que los problemas de vivienda son culpa de “los de afuera”: los migrantes internos y externos, que vienen a “expropiar” a los ciudadanos porteños honestos y trabajadores que pagan sus impuestos. Esta visión distorsionada, sesgada y falaz de la realidad pretende correr el eje de un aspecto fundamental: el derecho a una vivienda digna. Nadie que tiene acceso a una vivienda digna –y hablamos de las condiciones mínimas de dignidad, por si resulta necesaria la aclaración- está dispuesto a arriesgar su vida y la de su familia en una toma. Las tomas son el síntoma del déficit habitacional, son la irrupción de lo que no se puede mostrar, lo invisibilizado, lo indecible, lo concientemente intolerable: el irrefutable hecho de que esta sociedad puede vivir y avanzar – y vaya si lo hace- aun con el crecimiento exponencial de la exclusión y la miseria social. Es que la exclusión y la miseria social son, a su vez, resultado de las tendencias propias de este sistema capitalista que, aun en las bonanzas, se ve imposibilitado de incluir a todos y va “dejando a la vera del camino” a una porción de la población. Vera del camino que se va ampliando en extensión y profundidad. En ese proceso, esta “masa marginal” mantiene bajos los salarios de los ya ocupados o ingresa directamente en condiciones deplorables al empleo generando esas ganancias fáciles que los empresarios buscan.

En definitiva, debe quedar claro que las acusaciones de politización del problema encubren el carácter político de las soluciones que propone el PRO, intentando instalarlas como dentro del terreno del sentido común. No hay que engañarse: los problemas sociales se resuelven mediante la acción política. Y el desalojo mediante la represión física brutal, estatal y paraestatal, a familias indefensas es también -y sobre todo- una decisión política.

Este problema atañe también al gobierno nacional, lo cual quedó en clara evidencia en las sucesivas declaraciones oficiales que sugerían, una y otra vez, que la toma había sido organizada con el interés de generar un clima destituyente, o que “la crisis no se desmadró, sino que se apadrinó”, en clara alusión a una posible orquestación del ex-presidente Duhalde, experto en desestabilizar gobiernos democráticos. No caben dudas sobre la existencia de la posibilidad de tal situación, pero poner el foco allí implica desconocer que la utilización política de la miseria sólo es posible cuando esta existe, y no se vislumbran intenciones de resolverla. Su verdadera causa es un problema de carácter estructural en el país, en general, y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, en particular. Y ni qué hablar de la solución adoptada para dar fin al conflicto, a la cual nos referiremos más adelante.

En el plano de las políticas públicas y la responsabilidad del Estado, la actual crisis no es sino el resultado necesario del abandono que llevó a cabo el macrismo de las políticas de vivienda en la Ciudad. Abandono que se expresa en la subejecución del presupuesto destinado a tales fines, a la reducción presupuestaria, pero también en la feroz política de desalojos.

La forma de resolver esta crisis, de forma estructural, no paliativa, es encarando un plan de construcción de viviendas populares dignas, que dé respuesta en un mediano plazo al déficit habitacional de la Ciudad en su totalidad –serían alrededor de ciento veinte mil viviendas-, plan que deber ser acompañado necesariamente por políticas de inclusión social, principalmente vía la creación de empleo y la organización estatal de las inversiones productivas. Dada la complejidad social heredada de décadas de retirada del Estado y políticas neoliberales, la provisión de vivienda requiere un conjunto de políticas diversas, que debe tomar en cuenta a las organizaciones sociales y a las cooperativas de trabajo. No puede basarse exclusivamente en soluciones individuales ni en proyectos de pequeña escala. La ciudad tiene los recursos necesarios para afrontar el problema habitacional, y los sectores populares han mostrado una gran capacidad para auto-organizarse y llevar a cabo proyectos exitosos en temas de vivienda. El Estado no puede seguir siendo rehén de los grupos concentrados que se reproducen mediante la apropiación de la renta urbana a costa de las condiciones de vida de los trabajadores, dificultando cada vez más el acceso a la vivienda propia, aun en el reciente contexto de fuerte crecimiento del empleo y de recuperación del salario[1].

En definitiva, hace falta más, y no menos, Estado. Pero hace falta un Estado consciente de las causas estructurales de los problemas que emergen de la exclusión social, así como de la funcionalidad que la misma tiene en relación a la reproducción de esta sociedad atrasada en la que vivimos, si se pretende continuar avanzando en el camino de la mejora de las condiciones de reproducción de los trabajadores. Ese es el tipo de Estado que se requiere para poder continuar fortaleciendo las organizaciones de la clase trabajadora, y no un Estado que criminalice la protesta social, cuando es bien sabido que los derechos se conquistan mediante la lucha. Siempre. Tras años de recomposición del tejido productivo y de fortalecimiento de los sectores populares, debemos tener en claro que se torna imperioso contar con gobiernos que trasciendan las meras intenciones progresistas en el plano de lo discursivo y que plasmen tales concepciones en el carácter de sus intervenciones políticas. Porque se puede decir una mentira, pero no se puede hacer una mentira, y lo que se hizo para “resolver” el conflicto desatado por la toma del Parque Indoamericano no es otra cosa que criminalizar la protesta social mediante la coacción económica –amenazante- del Estado, tanto de la Ciudad, como de la Nación.

Macrismo dixit:

Macri

“Son todas estas organizaciones mafiosas que se dedican a amedrentar al resto. Están vinculados la mala política y al narcotráfico. No le vamos a pagar subsidios a los que roban lo que no es de ellos”

“Estamos ante una situación inédita. Es un episodio que está fuera de control. Pedí que mantuvieran la calma y la paz. Pero obviamente los vecinos de Soldati no aguantan esta situación. Estos grupos de delincuentes se aprovechan de la gente”

“Unos vecinos tomaron la justicia por mano propia porque se sienten abandonados. Nos supera la situación. Convoque a la paciencia. Intentamos calmar los ánimos. Le pido por favor que se calmen”

“Pedimos desesperadamente que nos envíen a la Policía. Sabíamos que los vecinos no querían que se les robe el espacio público. Lo que sucedió es debido a la ausencia del Estado. Intentamos hablar, hicimos una conferencia de prensa y si hay una emergencia hay que poner todo lo que sea”

“Dejemos de hacer conferencias de prensa con teorías conspirativas que no llevan a nada. Hay miles de personas conducidas por punteros kirchneristas, con ese Salvatierra a la cabeza”

Larreta

“La Ciudad de Buenos Aires no puede resolver el problema del Mercosur”

“hay una ley muy permisiva respecto de la migración: llega la gente a la Argentina y al poco tiempo pide una vivienda, usurpa y después viene el juez (contencioso administrativo Roberto) Gallardo que obliga al Estado a dar una vivienda”

“es una lógica perversa que lo único que hace es promover que venga más gente de los países limítrofes para usurpar terrenos y pedir viviendas. Tenemos que cortar eso”

“Nunca se ha hecho tanta obra en esa zona como ahora. Que se necesita más, se necesita más, pero así planteado, pareciera que la Ciudad tiene que resolver el problema de vivienda del Mercosur. Otro disparate es justificar la toma de un predio público”

“Es gente que tomó un lugar público, como si tomaran cualquier plaza. Hace siete años que el gobierno nacional tomó una decisión, que es la ley de la selva: dejar que cada uno tome la calle, corte, que 30 personas le jodan la vida a centenas de miles que ingresan por la Panamericana”

“En la medida de que nosotros generemos una expectativa de que tomando un parque se consigue algo, se va a repetir”

Michetti

“En la Argentina tenemos mucha gente con problemas de acceso a la vivienda. Si nosotros dejamos tan evidente la situación de que si uno ejerce la fuerza, manipula situaciones y vende tierras se consigue la vivienda, vamos a afectar a mucha gente”

“La condición de pacificación es que en el parque no haya personas”

“Quienes venden droga, las mafias de usurpación de tierras, tienen una impunidad absoluta. La primera acción es desalojar el parque, las personas deben salir del parque. Todo tiene que hacerse en el marco de la paz, sin tirarse responsabilidades”

“Las soluciones habitacionales hay que encontrarlas dentro de la ley. Desde la Ciudad estamos trabajando para responder a la problemática habitacional, estamos trabajando y podemos mejorar las políticas, pero no mintamos; la política habitacional de todo el país y países limítrofes no se soluciona desde la Ciudad”

“la política trabaja mucho en connivencia con sectores mafiosos”

Ritondo

“Con el espacio público no se negocia; el parque es de todos los vecinos y trabajadores del barrio”

“Si permitimos esto, mañana vendrán por el Parque Las Heras, Parque Pereyra, Parque Centenario o Parque Chacabuco. Los vecinos de la Ciudad nos apoyan”

 

[1] Cabe aclarar que el hecho de que los salarios sean tan bajos en el país desde hace ya más de tres décadas es también parte constitutiva del problema de falta de acceso a la vivienda.

Anuncios

Una respuesta to “Miseria, exclusión social y emergencia habitacional: perfume al filo del dolor, así, invisible.”

  1. fernando del corro said

    Migraciones y xenofobia: la barbarización del mundo contemporáneo

    Por Fernando Del Corro (x)

    Las recientes declaraciones de Mauricio Macri, el farandulero jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en las que expresó su xenofobia al responsabilizar a inmigrantes bolivianos y paraguayos por la ocupación del llamado Parque Indoamericano, se enmarcan en el renacido racismo que se expande desde los centros capitalistas del poder económico mundial, los Estados Unidos de América (EUA) y la Unión Europea (UE), propio de la situación de crisis que se vive en ellos y entre cuyos máximos exponentes se encuentran los presidentes de Francia, Nicolas Paul Stephane Sarkozy, y de Italia, Silvio Berlusconi.

    Desde siempre el género humano ha sido migrante. Los estudios antropológicos más modernos indican que los hombres se expandieron por el mundo desde una región centro-oriental del Africa, aproximadamente en la actual Etiopía y que, desde allí, de forma progresiva, se difundieron por el resto del planeta. Los lugares de radicación fueron dando lugar a lo que se dio en llamar razas. Una de ellas, la que se presume madre de casi todos los pueblos europeos y la que dio lugar a las mayores brutalidades del racismo, expresadas a través del nazismo, es la aria, presuntamente oriunda de Bactriana, en el norte de Afganistán, y por ello en la actualidad Persia se denomina Irán, que significa “el país de los arios”, del mismo modo que el arameo es “el idioma de los arios”. La palabra ario, en el parsi de los viejos persas se traduce como “noble”.

    Pero para Macri y demás xenófobos modernos la cuestión no pasa por esa cuestión. Se trata de considerar a los pobres como una suerte de excrementos sociales que merecen ser tratados de la peor manera tanto física como moralmente. El mejor ejemplo de que el maltrato no apunta tanto a su origen, más allá de que se lo use como justificación, sino a su condición de pobres, es el de Sarkozy, perseguidor de los inmigrantes gitanos llegados a Francia en los últimos tiempos. Curiosamente el presidente francés es hijo de un húngaro de la baja nobleza magyar de su país siendo Hungría el país cuyo porcentaje de gitanos, romaníes, zíngaros o calés, como se los quiera llamar, es el mayor del mundo, el cuatro por ciento (alrededor de medio millón) mientras que, por ejemplo, los viejos hunos que dirigiera Atila en el Siglo V y que dieron nombre al país, son apenas alrededor del 1%. Lo malo de los gitanos que llegan a Francia no es que sean de origen húngaro, como el del propio Sarkozy, sino que son pobres que buscan trabajo.

    Así es como Veronique Mathieu, eurodiputada francesa del Partido Popular Europeo (derechas de Alemania, España, Francia, Italia y demás socios de la UE), ha propuesto una nueva ley para el otorgamiento de la residencia a inmigrantes, incluyendo las normativas laborales. Esto último es lo más demostrativo de todo. La iniciativa de Mathieu que ven con buenos ojos los Sarkozy, los Berlusconi, los Mariano Rajoy y similares señala que a los extranjeros en los países de la UE se les deberá aplicar la legislación laboral vigente en sus países de origen. Eso se traduce en más horas diarias, menores vacaciones, pérdida de estabilidad y todo lo que apunte a un sistema de dura explotación y de menores costos productivos por vía de una mano de obra de incidencia fuertemente mitigada.

    Eso adicionado a métodos más violentos que han llegado al hundimiento de barcazas ocupadas por migrantes que cruzaban el Mediterráneo desde el Magreb. Algo similar a las matanzas que se practican en la frontera mexicano-estadounidense donde las víctimas son pobres latinoamericanos (mayoritariamente mexicanos pero también de otros países de la región) que buscan ingresar ilegalmente a los EUA. Y así como ahora el Parlamento Europeo estudia el proyecto de Mathieu ya en algunos estados de la primera potencia del planeta se han sancionado duras leyes contra los migrantes respecto de las cuales resulta paradigmática la aprobada no hace mucho en el estado de Arizona, la cual puede ser seguida por otras, sobre todo tras la reciente victoria electoral de la derecha del Partido Republicano.

    Macri, sin ser tan específico, se suma a esos criterios. La naturaleza de las migraciones está ligada, como factor decisivo a los problemas económicos. Por ello los centroamericanos y caribeños van, en su mayor parte, a los EUA o los magrebíes y europeos orientales a la UE. En el Cono Sur de América la Argentina juega, necesariamente, ese rol frente a los países más pobres, como los limítrofes Bolivia y el Paraguay ya que el Brasil pone una traba natural como el idioma y, además, recién en los últimos años, bajo la gestión de Luiz Inácio Lula de Silva, se produjeron importantes mejoras sociales para los sectores más desprotegidos de su sociedad. Sus dichos, que dieron lugar a repulsas pero también a una adhesión por parte de algunos sectores, además de su inhumanidad muestran un desconocimiento del fenómeno migratorio a través de la historia. La correcta política debiera ser ayudar al desarrollo estructural de sus países de origen para que esos mismos paraguayos o bolivianos, para hablar de los explícitamente mencionados, puedan permanecer en sus lugares natales con un adecuado nivel de vida en lugar de ser tentados a venir por explotadores como los de los conocidos casos de las fábricas textiles con cama adentro.

    Dado el marco de la realidad mundial el fenómeno migratorio será imparable, aún apelando a los peores métodos represivos como los que se utilizan en los EUA. Roma no cayó víctima de una invasión militar de los bárbaros (en griego el que no habla ese idioma) sino como consecuencia de un continuado proceso migratorio de más de dos siglos, como que tales bárbaros ocupaban cargos decisivos. Odoacro, quién destituyó a Rómulo Augústulo en 476 era general romano, por más que fuera jefe de la población hérula que vivía en el decadente Imperio. Y Macri, descendiente de inmigrantes italianos, debiera saber que ya el emperador Marco Aurelio Antonino Basiano (Caracalla) debió sancionar en 212 la Constitutio Antoniana, por la cual se otorgó la ciudadanía romana con carácter universal dentro del territorio imperial. Un sirio era tan romano como quién hubiese nacido en la Isola Tiberina, en el centro fundacional de la vieja ciudad.

    Sobre todo durante la última centuria de su existencia tanto en Occidente como en Oriente el Imperio sufrió el crecimiento de la crisis que desembocó en el feudalismo en el primer caso y en una nueva forma de poder como fue Bizancio en el segundo. Pero en ese poder tardío de la vieja sociedad mediterránea los pueblos hambreados, tanto campesinos despojados de sus tierras por el proceso de colonización surgido de la ley Iugatio-capitatio del emperador Cayo Aurelio Valerio Diocles (Dioclesiano) -una suerte de impuesto a la renta potencial de la tierra que provocó una gran concentración de la misma-, como urbanos víctimas de la decadencia económica, se lanzaron a las calles de la grandes ciudades. Sobre todo en Galia e Hispania conformaron lo que se dio en llamar “bagaudas” (ladrones en latín), ya que una de las cosas que hacían era conformar lo que hoy se denominan piquetes para cortar las rutas y cobrar peajes.

    Otro fenómeno fue el de las llamadas “ocupaciones abusivas” de tierras públicas y privadas y también de propiedades urbanas, esto último fundamentalmente en las áreas proto bizantinas. Estos “okupas”, como se los da en denominar ahora, utilizaban esos métodos tanto en forma productiva como habitacional pero, fundamentalmente, para recibir subsidios del gobierno para que no avanzasen en el sendero del conflicto social. Eran enormes las cifras que el estado destinaba a atender este problema, como también eran enormes las que se daban a los jefes de las poblaciones germánicas (godos y otros) e incluso el propio Atila recibía subsidios desde Constantinopla, hasta que marchó igual sobre Italia donde fue parado mediante el pago de una astronómica cifra en oro.

    Y por último, ya que también de barrabravas de trata, vale la pena recordar el rol que tuvieron este tipo de formaciones en la antigüedad, sobre todo en Constantinopla, cuando los partidarios de los “verdes” y los “azules”, las dos grandes formaciones del deporte y el espectáculo circenses, incluso, llegaron, como parte del negocio de los jefes políticos de entonces a poner a un tris de escapar y renunciar al trono al mismísimo emperador Flavio Pedro Sabbatio Iustiniano (Justiniano), el que es recordado por sus códigos y su recuperación de territorios en España, Italia y Africa. Justiniano, cuando ya estaba por huir ante la revuelta de los barrabravas fue salvado por su esposa, la plebeya Teodora, quién había sido sugerida como tal por el general Belisario, la que se plantó frente a los belicosos del Hipódromo y logró hacerlos retroceder.

    Tucídides de Atenas señaló que escribió para que el conocimiento de los errores del pasado sirvieran para no ser repetidos en el futuro. El romano Marco Tulio Cicero (Cicerón) decía “historia magistra vita est” (la historia es la maestra de la vida). Albert Einstein señalaba que cuando siempre se hace el mismo experimento no se pueden obtener resultados distintos. El tema frente a los migrantes debe ser encarado de una manera diferente para obtener otros resultados. Y no es la xenofobia la alternativa.

    (x) Historiador graduado en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Docente de Historia Económica, Política y Social Argentina en la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la UBA. Subdirector de la carrera de Periodismo Económico en la FCE-UBA. Colaborador en la materia y en la maestría de Deuda Externa en la Facultad de Derecho de la UBA. Periodista en la agencia de noticias Télam con rango de secretario general de redacción. Conductor del programa “Económicas y la comunidad” de la FCE que se emite por Radio UBA.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: