Grupo TPI

Grupo para la Transformación Política de Izquierda

Reparto de ganancias en discusión – Columna 30-11

Posted by grupotpi en 06/12/2011

El proyecto impulsado por la CGT de participación de los trabajadores en las ganancias volvió a aparecer en el último tiempo como eje de la disputa entre distintos sectores del bloque de poder Kirchnerista. Por un lado el sector que dirige Hugo Moyano. Por el otro, la propia Presidenta reelecta. La Presidenta CFK rechazó en las últimas semanas la idea de que se trate el proyecto de ley de participación de los trabajadores en las ganancias, indicando que la forma en que se tienen que dar las negociaciones entre empleados y empleadores son las paritarias.

Más allá de que a primera vista y desde una posición más o menos progresista suene “razonable” la participación de los trabajadores en las ganancias empresarias, es importante hacer una revisión de este tipo de iniciativas desde una perspectiva económica y, sobre todo, teniendo en cuenta el contexto actual y sus condiciones históricas concretas. En el capitalismo, los trabajadores trabajan por el salario, mientras que los capitalistas se apropian de la ganancia. La ganancia, que tiene su origen en la explotación de los trabajadores, toma en su nivel más elemental la forma de de una diferencia entre ingresos y costos. La participación de los trabajadores en la ganancia implica, en este nivel básico de análisis, que una fracción de esa diferencia entre ingresos y costos se distribuya entre los trabajadores de una empresa, como adicional al sueldo normal. Esta distribución da la impresión de conciliar los intereses de trabajadores y capitalistas, en una relación de mutuo beneficio. Si suben las ganancias, se benefician todos (aunque no por igual, lógicamente, ya que la porción de ganancia repartida es minoritaria, y los trabajadores son muchos más que los capitalistas, con lo cual su porción per cápita es bastante más baja).

Sin embargo, esa apariencia de alineación de intereses y beneficio mutuo se desvanece cuando miramos la cosa más de cerca. En primer lugar, la repartición de ganancias hace participar al trabajador en el “riesgo empresario” que, paradójicamente, es la “explicación” de la ganancia para algunos de los apologetas del capitalismo (esto es, sostienen que el empresario tiene “derecho” a la ganancia porque está arriesgando su capital). Cuando la participación en las ganancias debilita la posición de los trabajadores para negociar salarios, el ingreso real de los trabajadores se ve afectado cuando la empresa tiene malos resultados. Al mismo tiempo, este tipo de mecanismos resulta totalmente pro cíclico: fortalece la masa salarial durante el auge del ciclo económico, mientras que la debilita durante la crisis.

En el caso específico de la Argentina, se agrega otra condición: el alto grado de empleo informal y la incidencia de la concentración empresarial en estructura productiva. El empleado informal queda afuera del reparto de ganancias, consolidando la heterogeneidad salarial del mercado de trabajo y especialmente la brecha que separa a los empleados formales de los informales. Mientras que la concentración y la estructura productiva hacen que gran parte de los trabajadores trabajen en PyMEs, de bajas ganancias, y sólo una minoría esté empleada en grandes empresas, que concentran la mayor parte de las ganancias. Es decir, una medida de participación en las ganancias acentuaría también la brecha que separa a los trabajadores formales de las PyMEs y a los trabajadores formales de las grandes empresas. A su vez, la heterogeneidad salarial refuerza los mecanismos de precarización: al crearse grandes diferenciales salariales que no están directamente asociados al tipo de actividad que se lleva, sino a la forma de contratación se crean mayores incentivos para que las grandes empresas exploten a empleados tercerizados.

La participación de las ganancias no elimina las contradicciones fundamentales entre los intereses de los trabajadores y los de los capitalistas. Desde ya, este tipo de distribución no implica para nada el fin de la explotación; ni siquiera implica que dicha explotación se atenúe.

Sin embargo, la participación de los trabajadores en las ganancias tiene un costado muy interesante, desde la perspectiva de una transformación social con horizonte socialista: la apertura de los libros de las empresas. Este es un reclamo histórico de los trabajadores organizados, y la participación en las ganancias puede ser una buena excusa no sólo para acceder a la información sino para un creciente involucramiento de los trabajadores en la gestión de la producción. La participación en las ganancias tiene la ventaja de otorgarle un incentivo material concreto a este involucramiento, que de otra forma es sólo una consigna de los partidos de ultra-izquierda sin mayor repercusión en las masas trabajadoras.

En definitiva, en el estado en el que se encuentran los proyectos actuales y principalmente considerando el de la CGT, la participación de los trabajadores en las ganancias tiene efectos no del todo positivos para la clase trabajadora considerada en su conjunto. Sin embargo, es posible aprovechar este tipo de iniciativas para transformarlas en herramientas que permitan disputar la gestión de la producción desde adentro de las empresas. Desde ya, resulta inaceptable la intención de limitar las herramientas legales de negociación de los trabajadores a las paritarias. De la misma manera que resulta inaceptable dejar en manos de la burocracia sindical la tarea de defender los intereses del conjunto de los trabajadores.

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